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Azkena Rock Festival día 3: I Still Believe

De nuevo nos despertó la prueba de sonido del concierto que se celebraba a las 13:00 en la Pza. de la Virgen Blanca, pero esta vez no nos pilló por sorpresa. Esta vez el turno era de Dick Brave & The Backbeats, a quienes habíamos visto la noche anterior y con quienes nos lo pasamos bomba, así que repetimos. Su concierto fue similar al de la noche anterior, salvo que esta vez el escenario era más grande que el de la noche anterior y pudieron dar rienda suelta a todos sus números escénicos. Fue un concierto muy divertido ante un nutrido público entre el que había muchos niños para quienes posiblemente ese fuese su primer concierto de rock n´roll.

Tras la comida (repetimos en el Txuleta & Rock!) nos dirigimos a Mendizabala, pero de nuevo esta se alargó más de lo esperado y nos perdimos a los North Mississippi Allstars, llegando a tiempo para ver a Frank Turner & The Sleeping Souls en el escenario principal. Lo poco que había oído de este artista me había gustado, un folk-rock combativo deudor del mejor punk inglés, pero no me esperaba que fuera a dar un bolo tan bueno; el tío se salió. A pesar del sonido tan terrible (la guitarra eléctrica apenas se oía), nos brindaron un repertorio lleno de canciones que se conviertieron en himnos para corear con el puño en alto: “Wessex Boy“, “I Am Disappeared” y sobre todo “I Still Believe“, con ese estribillo “if it´s rock n´roll” que resume todo lo que hemos querido decir en estas crónicas.

Tras Frank Turner, le tocaba el turno en la carpa a M. Ward, un artista del que hemos comentado su último trabajoA Wasteland Companion” en esta misma web, por lo que era de vista obligada. Basando casi todo su set, al menos la parte del concierto que vimos, en su último trabajo (“Primitive Girl“, “I Get Ideas“, “Clean State“,…) demostró que su directo es más contundente de lo que pudiera parecer su producción discográfica. Como decía y pese a que me estaba gustando el concierto mi corazoncito mod me obligó a trasladarme al escenario pequeño donde la banda de Lee Fields, The Expressions habían comenzado a tocar. Siguiendo los cliches del soul, una vez terminado el instrumental inicial, el teclista presenta de la forma más rimbombante posible al cantante y este aparece en escena llevándose todos los aplausos. Así lo hicieron y Lee Fields elegantemente vestido apareció en escena demostrando un dominio apabullante del escenario, fruto de su dilatada carrera. La banda sonaba compacta y robusta y acompañaba a la perfección el tremendo chorro de voz de Lee Fields. Estaba siendo un concierto fabuloso, pero los malditos solapes nos hicieron dejarlo a la mitad, justo en el momento en el que interpretaba el estandard “Sunny“, pero la ocasión lo merecía.

En el escenario principal estaban a punto de aparecer los míticos Lynyrd Skynyrd y la tensión entre el público era máxima porque, queramos o no, la posibilidad de que el concierto fuera un fiasco flotaba en el ambiente. Semanas antes se había discutido acerca de si simplemente eran una banda de tributo, de si no había suficiente calidad, de si… bla, bla, bla. Pero con el riff incial de “Working for MCA” todas las dudas se disiparon y a partir de ahí firmaron uno de los mejores conciertos de la historia de ARF, tanto por el componente sentimental que supone oir temazos de la vida como “What´s Your Name“, “Simple Man” emocionante tributo a fallecido Ronnie, “Gimme Three Steps“, “Call Me the Breeze” o “Sweet Home Alabama” con la que terminaron, como por la calidad que demostraron todos los músicos. Pero como los buenos, dejaron para el final lo mejor, el himno “Free Bird” que será recordado como uno de los highlights de la historia del festival. El momento en el que en el rush final con las tres guitarras echando humos se descolgó un enorme bola de discoteca que llegada a mitad de altura empezó a reflejar luces por doquier y que fue de los más emocionantes que hemos visto en todas las ediciones del Azkena.

Lamentablemente nos perdimos al Green On Red Dan Stuart que le tocó bailar con la más fea ya que mientras los Lynyrd Skynyrd derrochaban clase y estilo en el escenario grande, aquel tocaba los éxitos de su banda en el escenario pequeño. Según me dijeron dió un concierto muy bueno, lástima que lo perdíeramos.

Desde el año 2006 llevo oyendo que el concierto que My Morning Jacket ofrecieron en aquella edición fue de los mejores de la misma, lamentablemente, como gran parte del público, me encontraba cogiendo sitio a la espera de que Pearl Jam, las estrellas de aquella noche aparecieran en escena, así que me lo perdí. Por lo tanto esta era una oportunidad inmejorable de quitarme aquella espinita, por lo que cogimos un buen sitio en primera fila. Con la batería inicial de “Lay Low” dió inició el concierto y pese a que el sonido era excesivamente alto en las primeras filas ahí nos quedamos, porque el siguiente tema fue el tremendo “One Big Holiday” lo que demostraba que iban a por todo, con Yim Yames moviendo su melena mientras su guitarra escupía riff tras riff y el otro guitarrista, Carl Broemer, le respondía con punteos estratosféricos. Con los siguientes temas “Holding On To Black Metal” y “Circuital” acabamos de tocar el cielo, sobre todo con este último que en directo alcanza inesperadas cotas de intensidad. Cuándo empezaron las notas de “Gideon” decidimos retirarnos a la parte de atras, dónde el sonido era mejor y nos permitió disfrutar de un hipnótico y extenso “Dondante“.

En el siguiente tema “Smookin´From Shootin´” el guitarrista Carl Broemer se ocupó del pedal steel guitar dotando a la canción de un regusto country. Con el siguiente tema “The Day Is Coming” volvieron apresentar canciones de su último trabajo “Circuital” terminando con la fase más relajada del show ya que en los últimos tres temas alcanzaron las cotas de intensidad con las que comenzaron el concierto; “Wordless Chorus“, la contenida “Victory Dance” pero que en el tramo final dió pie al lucimiento del guitarra y para acabar la rítmica “Mahgeetah” depidiéndose toda la banda ante un público enfervorecido que no creía lo que acababa de ver: un concierto de diez, uno de los mejores de esta edición y de las anteriores y encima después de haber visto a los Lynyrd Skynyrd en otro concierto antológico.

Decidimos acercarnos a la carpa, dónde Hank III había comenzado su concierto. El a la acústica y voz, un banjo, un violín, un contrabajo, una pedal de pie y una contundente batería para escupir balas de hillbilly que el público recibía encantado. Hacia la mitad del bolo la batería empezó a atronar a doble bombo y decidí ir al escenario pequeño a ver a Charles Bradley, ya sabeis mi corazoncito mod, pero según me han contado la carpa se convirtió en lo más cercano al infierno en la tierra cuando al nietísimo le dió por dar rienda suelta a su faceta mas metal-industrial-hardcore-doom.

Ya comentamos que nos había encantado el concierto matutino de Charles Bradley, motivo más que suficiente para volver a verle esta vez desde el foso. El concierto fue una réplica exacta al del día anterior y por lo tanto igual de excepcional, con la banda introduciendo al cantante: The Screamin´ Eagle of Soul Mister Charles Bradley y este saltando al escenario con un atuendo aun más hortera que el del día anterior pero con la misma clase. Similar repertorio y similares trucos escénicos. Los mismos procaces bailes e iguales tics que recordaban el ídolo de Charles, James Brown. De nuevo terminaron con el “Slip Away” de Clarence Carter y tras un instrumental de la banda durante el cual aprovechó para cambiarse de atenuendo (aún más hortera) Charles volvió a salir y regalarnos un atómico número homenaje a James Brown. La versión de Neil Young, “Heart of Gold” y “Why Is It So Hard“, otra ves en un dramática interpretación cargada de sentimiento, sirvieron para finalizar el concierto. Terminado este Charles volvió a salir para agradecer a la gente su presencia e incluso bajó al foso a saludar y abrazarse a la gente.

Nos acercamos para ver, desde la parte de atras, a The Darkness. Como dicen los ingleses this is not my cup of tea, vaya, que no nos gustan. Pero dieron un concierto entretenido, quizás con demasiados parones, que terminó con el vocalista y guitarra a hombros de un roadie punteando entre el público. Detalle kitsch: la canción ambiental que pincharon tras el final de show fue el tema original de “Dirty Dancin´“.

Terriblemente cansado pero muy contento me acerqué a la carpa para ver a The Brian Jonestown Massacre. Aunque su propuesta neo-psicodelica es bastante atractiva, quizás no era el momento: 2:30 de la madrugada. O quizás no fuera mi momento, pero decidí irme (para esa hora me había quedado solo) al hotel. Estaba literalmente reventado. Efusivas despedidas con los conocidos y concocidas que me encontraba camino a la salida y hasta al año que viene Azkena Rock Festival.

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