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The Cult – Choice of Weapon

Si a mí, irredento fan de The Cult desde los ya lejanos años de “Electric” (ByN Records, 1987) su nuevo album “Choice of Weapon” (Cooking Vinyl Records, 2012) me he dejado epatado, sorprendido y alucinado, entiendo que a los plumillas encargados de hacer la oportuna crónica para los suplementos dominicales les haya sido muy difícil hacer la misma. Porque The Cult, Ian Astbury y Billy Duffy, han firmado uno de los mejores discos de su carrera a situar junto a obras maestras como el citado “Electric“, “Sonic Temple” (Sire/ByN Records, 1989) quizás su obra más conocida y el controvertido “The Cult” aka El disco de la cabra (ByN Records, 1994).

Si bien la producción discográfica de la banda, Ian Astbury, voz, junto con el guitarrista Billy Duffy, a los que desde hace unos años les acompaña el batería John Tempesta y el bajista Chris Wise, posiblemente la base rítmica más solida de toda su carrera, no es abultada (apenas 9 discos en 28 años de carrera), para una banda con tanta historia sacar uno de sus mejores discos tras tantos años es todo un logro. Y más si analizamos someramente sus últimos años, en los que ha habido disoluciones, intentos de conquistar un mercado mayoritario con tremendos discos que no recibieron el apoyo necesario como “Beyond Good and Evil” (Lava Records/Atlantic, 2001), reunificaciones, nuevas disoluciones, discos grabados con prisas, comportamiento errático de su cantante (como su “curiosa” actuación en el Azkena Rock Festival 2011), contradictorias declaraciones de sus miembros y por último grabaciones publicitadas en la red, las llamadas Cápsulas aquí compiladas en un disco de regalo sin apoyo de ninguna compañía solo por el placer de hacer música y darla a conocer…

En mi opinión ha sido este último movimiento, el de editar las Cápsulas en internet, el que les ha permitido experimentar, desarrollar su música sin presiones y buscar el punto perfecto entre la modernidad y el clasicismo facturando un disco que suena a los The Cult de los 80 a hard-rock influido por Led Zeppelin y The Doors pero que al mismo tiempo suena tremendamente actual sin artificios, sin resultar forzado o impostado en ningún momento, un grupo real tocando música real.

El primer single ya nos dió una pista de como iba a sonar el nuevo trabajo de The Cult. “For The Animals” empieza con el bajo y la bateria marcando el ritmo para que Duffy se marque uno de sus inconfundibles y atronadors riffs que preceden a la voz de Astbury rubricada por un piano que inevitablemente recuerda a “Raw Power” de The Stooges. Modernidad y clasicismo conjugados en un solo tema, incluyendo un antológico solo a cargo del guitarrista.

Si el single de adelanto ya anunciaba algo gordo, el disco es aún mejor. El cd empieza con tres temas de puro hard-rock, repleto de infecciosos riffs de guitarras, solos demoledores, contundentes bajos y machaconas baterías sobre las que Astbury nos demuestra que sigue siendo una de las mejores voces del panorama rockero actual. “Honey From A Knife” empieza como un tiro. El siguiente tema, “Elemental Light” nos recuerda a los experimentos de “The Cult” con Astbury susurrando sobre un bajo y la guitarra de Duffy punteando una melodía que va creciendo y creciendo a medida que la voz de Astbury adquiere más dramatismo, retrotrayendonos a los dos primeros discos de la banda. El tercer tema, “The Wolf“, un título muy The Cult, con referencias al Budsimo Tibetano y a la imaginería de los indios americanos, es otra tema marca de la casa con un riff entrecortado que pronto se convierte en un himno hard-rock con un tarareable estribillo perfecto para aullar en las primeras filas de sus conciertos. Siguiendo esa regla no escrita que dice que la primera cara del album tiene que empezar con tres temas potentes que dan paso a un balada el cuarto tema del disco es “Life > Death” un tema lento con un estribillo que cantado e interpretado por Astbury con todo el sentimiento te pone los pelos como escarpias, tal y como ya ocurriera con el “Eddie (Ciao Baby)” del “Sonic Temple” o el más reciente “Nico” del “Beyond Good and Evil“.

El siguiente tema es el ya citado “For The Animals” al que le sigue otro tema demoledor “Amnesia“, con Astbury desgañitándose sobre un ritmo hard-rock con el turbo metido, pedal to the metal. Un delicado piano introduce el siguiente tema “Wilderness Now” en el que la influencia de Jim Morrison y The Doors innunda todo el tema. Tras esta canción de aires psicodélicos las guitarras vuelven a reinar por todo lo alto en el que le precede, “Lucifer“, segundo single, de corte más moderno por el sincopado ritmo de batería y bajo pero que contien un nueva demostración de destreza pirotecnica del guitarrista. Los dos últimos temas del disco sirven para poner un brillante broche de oro al mismo, “A Pale Horse” con un nuevo estribillo para perder la voz en los conciertos y “This Night In The City Forever” que de nuevo nos recuerda a lo temas más experimentales del disco de la cabra.

La portada del disco, un foto en blanco y negro de un nativo norteamericano con un penacho de bisonte sirve de ejemplo a lo que tanto Astbury como Duffy han intentado conseguir y a mi juicio han hecho, una perfecta conjunción del clasicismo hard-rockero del guitarrista y el gusto por la experimentación del cantante, pues podría ser una mezcla perfecta entre la portada de “Ceremony” (Beggars/ByN, 1991) un disco repleto de riffs y opulencia rockera y “The Cult” un disco en el que la banda modernizó y actualizó su sonido.

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