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Marley: el documental

Este fin de semana he tenido la oportunidad de ver el documental que el afamado director Kevin MacDonald (Un día en septiembre, El último rey de Escocia) ha dirigido sobre la figura del Robert Nesta Marley Booker, mundialmente conocido como Bob Marley. Titulado simplemente “Marley” recoge en 144 minutos todos los aspectos de la vida del artista, positivos y negativos, sin ocultar nada, pero tampoco sin intención de juzgar o de engrandecer aun más una figura ya de por sí legendaria. La filmación ha contado con la colaboración de la familia directa del artista, de hecho su hijo Ziggy aparece acreditado como productor ejecutivo y eso ha facilitado mucho la labor de producción ya que han tenido acceso a filmaciones nunca antes mostradas o raramante vistas, grabaciones inéditas y declaraciones sorprendentes. También ha contado con la intervención de gente que conoció directamente al artista, no ya músicos, como Jimmy Cliff o “Bunny” Livingston, o productores o managers como Lee Scratch Perry (memorable su aparición) o Chris Balckwell, sino también de familiares, amigos e incluso su primera profesora.

El film recoge toda la vida de Bob Marley, desde su nacimiento en una zona rural de Jamaica hasta su ascenso al estrellato internacional y su temprana muerte a causa del maldito cancer. A lo largo del metraje no esconde nada. Ni la controvertida figura del padre de Bob Marley, un terrateniente inglés que según parece se dedicó a embarazar a cuantas lugareñas pudo (el film cuenta con la intervención de dos familiares de padre de Bob Marley), el rechazo que su condición de mestizo le reportó, su difícil vida en Trench Town, un suburbio de la capital Kingston, y su determinación para triunfar en la música y alejarle de la pobreza y la marginación de los barrios humildes (impagables sus primeras grabaciones skatalíticas), cómo conoció a sus primeros colaboradores y a la que a la postre sería su mujer Rita Marley. También se detiene a comentar la situación semimafiosa de la indusria discográfica en la isla, lo que motivó la huida de Marley a los EE.UU. y su triunfal vuelta consiguiendo un número uno en las listas de exitos de Jamaica. Es destacable como se plasma la evoución del estilo de Marley según este se va adrentando más en la religión rastafari (delicado tema que se toca con elegancia aunque yo hubiera preferido algo más de profundidad al respecto) e incluso recibimos lecciones técnicas de reputados músicos de cómo se pasó del ska al reggae, el riff de la guitarra se ralentizó y se sincopó, adquirieron más importancia el bajo y la batería y las letras se hicieron más espirituales.

A partir de aquí la aparición de Chris Blackwell, a la sazón dueño de Island Records, fue fundamental en la evolución de Marley. Este le financió la grabación de albumes, le facilitó un hogar y un estudio de grabación en la isla pero también le costó que personas que desde el principio estuvieron con él lo abandonaran por discrepancias económicas, quedando bien a las claras que el objetivo de la vida de Marley era triunfar en el mundo de la música y trascender este consiguiendo que la gente se uniera bajo la bandera del reggae, todo ello muy acorde a la filosofría rastafariana. Para ello no le importó perder amigos, traicionar a su mujer (por el metraje desfilan hasta cuatro novias incluyendo una Miss Mundo), desdeñar el cuidado de sus hijos en favor de su labor para con la comunidad (al parecer, su casa en Jamaica era algo así como un santuario al que acudía gente de todas partes para pedirle favores o consultarle cosas al artista), pero nadie le reprocha nada, ni su mujer, ni sus hijos, rindiéndose todos ellos ante la superlativa figura de Marley.

Fue un músico que trascendió lo meramente musical para convertirse un referente mundial: su intervención en las conflictivas elecciones en Jamaica fue determinante para conseguir que la isla recuperara el clima de paz alterado por grupos armados que se mataban entre sí y que incluso atentaron contra el propio Marley. Sus viajes a Africa y sus multitudinarios conciertos ante un enfervorecido público que pese a no entender nada lo adoraba como un Dios. Pero también su frustración por no conseguir que el público de color reconciera su música en EE.UU y en Europa, ya que su público era mayoritariamente blanco, no consiguiéndolo hasta el final de su carrera.

Su pasión por el futbol, su afición a la marihuana o su espiritualidad más allá de reglas escritas también se recogen en el film que termina con el declive de Marley tras diagnosticarsele un cáncer en estado de metástasis que finalmente acabó con él. No se escatiman inéditas fotos de Marley enfermo, delgado, avejentado y cubierto con un gorro de lana para ocultar su calvicie ya que debió cortarse las rastas a causa de la quimioterapia. Imágenes muy tristes que consiguen arrancarte un lagrima.

Un gran documental no solo recomendable para fanáticos y seguidores del artista, sino para todo aficionado a los documentales y a la música en general ya que su factura técnica es excepcional atrapándote desde la primera imagen y con una más que acertada elección de los tempos musicales.

One Love.

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por Javier Parro (@jparrob)

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Un comentario el “Marley: el documental

  1. Genial review! Qué ganas me han entrado de ver este docu.

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