1 comentario

Azkena Rock Festival 2013: la crónica

Fecha: 28 y 29 de Junio
Lugar: Vitoria-Gasteiz
Redactor: Javier Parro

photo

Con una definitiva sensación de fin de ciclo abandonamos el sábado el recinto dónde se ha celebrado este fin de semana el Azkena Rock Festival, una sensación que se podría extender a nivel personal pero que estimo que es con la que la mayor parte de los asistentes al festival e incluso, sospechoso, los organizadores, han concluido sus valoraciones del Azkena Rock Festival 2013.

El hermetismo informativo de la organización del festival, la falta de confirmaciones hasta apenas un mes antes de su celebración, los rumores de cancelación, de fichajes estrella que finalmente no han sido tales y que según parece han condicionado todo el Azkena Rock Festival y la ausencia de nombres relevantes en detrimento de bandas, interesantes sí, pero de menor repercusión, han dado como consecuencia un festival menor, que ha atraído a menos gente que otros años y que en consecuencia ha supuesto un descenso en la inversión de medios por parte de la organización. Aun así la perspectiva de encontrar gente que solo ves en festivales o en conciertos, gente venida de lejos y con la cual llevas años encontrándote en el festival, casi, casi podía más que el propio cartel del Azkena.

El viernes llegamos al recinto sorprendentemente temprano ya que pudimos ver casi toda la actuación de los franceses The Socks desde la lejanía mientras buscábamos las cabinas de cambio de moneda, que obviamente no encontramos ya que para esta edición la organización ha optado por el uso de dinero real. A los que si vimos de cerca fue a Sex Museum; nos perdimos su concierto de hace un par de meses en Bilbao y teníamos ganas de ver a los madrileños en esta gira centrada en sus primeros discos y denominada “Back to the Fuzz“. Y fue fuzz a saco lo que nos ofrecieron, o como dijo Fernando Pardo, “hardcore de garaje”. También hubo sitio para el mosh-up de “Smoke on the Water” de los Purple y el “(You Gotta) Fight for Your Right (To Party)” de los Beastie Boys que se ha convertido en un clásico y que fue la única concesión al rock de estadio. Eso y el discurso final de Pardo a favor de los conciertos en sala, diatriba que recordó a la que al frente de Los Coronas hizo también en Bilbao hace unos meses. Tremendos.

Nos dirigíamos a la carpa para ver a los siguientes en liza, The Sword, pero entre acercarnos a la barra a pedir, saludar a gente con la que íbamos encontrándonos y demás, solo pudimos disfrutar de un par de canciones finales de poderoso stoner rock. No nos dimos mucha prisa en volver al escenario principal ya que les tocaba el turno a M-Clan. Reconozco que sus primeros discos me gustaron pero tras el giro radiofónico que dio su carrera perdí el interés por el grupo. Aun así les he visto varias veces en directo y Tarque siempre ha dado la talla, ya sea en sala o en festival, y hace muy disfrutables sus conciertos. Pero optamos por verlos cómodamente sentados en el césped. Para la ocasión, supongo que especial para el grupo pues compartían cartel y escenario con una banda que ha sido referente en su carrera, The Black Crowes, optaron por un repertorio roquero olvidándose de hits 40principalescos y de baladas insulsas, demostrando Tarque que es un gran frontman con una voz increíble pero al que le falla algo, ¿credibilidad?, ¿banda?, ¿canciones? No sé, pero algo falla en M-Clan. Sin terminar el concierto nos dirigimos a la carpa a coger sitio para ver a Alberta Cross, mientras M-Clan versioneaba el “Baba O´Riley” de los Who tal y como hizo la vez que les vimos en el BBK Live Festival.

Alberta Cross, tras la caída de Modest Mouse, era sin duda la banda que menos encajaba en el cartel y quizás eso la hacía atractiva, aparte de eso su último disco “Songs of Patience” nos ha encantado. Pero la extraña distribución de la banda, todos en línea incluido el batería (los rockeros somos muy raros para estas cosas), la pintas del grupo más adecuadas para el BBK Live que para el rudo ARF y el deficiente sonido, el peor de las dos jornadas para una edición que ha destacado por el buen sonido en general, deslució el bolo. De hecho no lo terminamos pues había que coger sitio para ver a The Black Crowes.

Lo de esta banda es de punto y aparte. Tres veces les he visto y siempre la última ha sido mejor que la anterior, siendo la sensación que la siguiente vez será incluso mejor. Bien es cierto que aquella época de setlist inesperados y sorprendentes parece que ha pasado o es que quizás tengan un repertorio escogido para festivales, pero aun así y a pesar de tirar de clásicos hubo sorpresas: “Thorn in my Pride“, de lo mejor de la noche, «Ballad In Urgency», los covers de «Feelin’ Allright» de Traffic y el purpeliano “Hush” fundido con otra versión, el clásico de Otis ReedingHard to Handle” con el que cerraron el concierto de forma magistral. Con un Chris Robinson que se ha convertido por derecho propio en el mejor frontman en activo y con la banda comandada por su hermano Rich de forma fabulosa, The Black Crowes dieron un concierto soberbio, despejando de un plumazo, o mejor dicho de un guitarrazo todas las posibles dudas que la inclusión de Jackie Greene en sustitución de Luther Dickinson pudiera acarrear; se lució en el solo de “By Your Side” y nos demostró su solvencia con la mandolina en una deliciosa re-interpretación acústica de “She Talks to Angels“. Si el anterior concierto de la banda en el ARF fue elegido como el mejor concierto de las 10 primeras ediciones del festival, entonces este debería ser elegido como el mejor concierto de todas las ediciones del festival.

Para mucha gente acabado el concierto de los Crowes se terminó la jornada del vienes, pero servidor fue fanático de los Smashing Pumpkins en los 90, así que se colocó relativamente cerca para presenciar el concierto de Corgan y cía. Precisamente en eso se han convertido los Smashing Pumpkins del siglo XXI en la banda de Billy Corgan y pese a que su último disco “Oceania” ha resultado ser una más que agradable sorpresa, las incógnitas hacia lo que nos ofrecería el grupo eran obvias. Tras el montaje del escenario, los Pumpkins han sido la única banda que ha traído un montaje escénico propio, una especia de pirámide de luces y pantallas en la que se proyectaban imágenes, el grupo saltó al escenario. Comenzaron con un potente tema, “Quasar“, de su último disco para seguir con canciones conocidas como “Bullet with Buterfly Wings“, en una versión un tanto deslucida, “Cherub Rock“, una preciosa “Disarm“, “Zero“, la versión del “Space Oddity” de Bowie, de la cual, en mi opinión salieron bien parados, o “Tonight, Tonight” para, a partir de este tema, centrarse en temas menos conocidos y en consecuencia caer el show en picado que ni siquiera un potente “Ava Adore” recuperó. Una pena, pero el caprichoso Corgan se reservó para otra ocasión temazos como “1979” o “Today” que hubieran salvado la segunda parte del concierto y que definitivamente fue de más a menos.

Tras reunir al grupo nos dirigimos a la carpa a presenciar el concierto de The Sheepdogs, una confirmación de última hora que alegró a todo el mundo pues es uno de los mejores nuevos grupos rockeros del momento que aúna southern rock, The Beatles, hard-rock o los Faces en una formula infalible. Con un sonido de lujo y una expectación tremenda por parte del publico que abarrotaba la carpa, con presencia de Tarque incluida, dio comienzo el concierto con temas como “Laid Back“, “Feeling Good” o “I Don´t Know” que se hizo muy corto ya que en apenas media hora acabó. La pitada que el publico que llenada la carpa dedicó a la organización cuando prohibió al grupo salir a hacer un bis fue de órdago… y con razón ya que había sido uno de los mejores conciertos del día que se merecía una mejor hora o más tiempo.

No nos quedamos a ver el concierto que cerraba el viernes, Horisont, y eso que su disco “Second Assault” nos había gustado mucho, pero la expectativa de coger el coche a esas intempestivas horas hizo que nos retirásemos quedándonos con las ganas de oír el sabbathico tema que da titulo al disco.

La jornada del sábado del Azkena Rock Festival 2013 será recordada como el sábado más flojo de cuantos ha habido en las 12 ediciones del festival. La falta de un cabeza de cartel potente lastró el día y eso se notó en la afluencia de público pues el bajón de asistencia respecto al día anterior fue importante, pese a lo que diga la organización. Como decíamos, un inoportuno cambio de planes nos impidió dormir en Vitoria-Gasteiz y disfrutar de los pintxos y del poteo previos a los conciertos pero la ausencia de actuaciones en la Plaza de la Virgen Blanca ha endulzado en cierta forma esa imposibilidad. Aun así conseguimos llegar a Mendizabala a punto para ver a J.J. Grey and Mofro. De Troubled Horse y de los Zigarros nada podemos decir. Conocíamos al combo desde que se llamaban Mofro a secas y esa mixtura de blues, soul y funk con aire de New Orleans nos gustó mucho, por eso su concierto era de lo más esperado del día. Y para nada defraudaron las expectativas, a plena luz del día y con un sonido de lujazo dieron un concierto potente, divertido y tremendamente profesional. Los bailoteos de la sección de vientos nos encantaron, con un cantante con una prodigiosa voz de lija y unos músicos de altísimo nivel. Tras este fantástico concierto nos dirigimos a la carpa, donde Uncle Acid & The Deadbeats empezaban a desplegar su pirotecnia hardrockera escupiendo riff tras riff de indudable influencia de Black Sabbath. En el último mes había dado caña a su disco “Mind Control“, en el que centraron el concierto en el que destacó el tema “Mind Crawler” que sonó como un cañón. Aun así el horario no era el más adecuado para el grupo. De hecho otra de las razones para que hayamos calificado la jornada del sábado como de las más flojas de las ediciones del festival ha sido la incomprensible distribución de horarios que ha lastrado conciertos como al que nos referíamos. Este mismo bolo a otra hora más tardía y ayudado de proyecciones y de luces adecuadas hubiera ganado en intensidad y no se hubiera hecho tan denso como le resultó a parte del público.

Definitivamente Last Tour International tenía una deuda pendiente con Los Enemigos y que mejor que saldarla invitándolos en este gira de reunión, a una buena hora, en este caso acertaron, y en el escenario principal. Con un setlist parecido al que nos ofrecieron en el concierto que dieron en el WOP en septiembre del año pasado: “¿No amanece en Bouzas?“, “Me sobra carnaval“, “Señora“, “Septiembre“, “La cuenta atrás“ o “John Wayne” dedicado a recientemente fallecido James Galdonfini, Los Enemigos demostraron que son una gran banda de rock. Cuenta saldada con un gran concierto. El siguiente grupo Gov´t Mule era el que menos nos interesaba de todo el fin de semana, y eso pese a que les habíamos visto varias veces en directo y siempre habíamos disfrutado de ellos, así que nos acomodamos en la campa para presenciar el bolo. Nos resultó tedioso y largo con un final extraño varsioneando el “Love Me Do” de The Beatles en clave reggae que acabó por desconcertar incluso a los fanáticos.

Sin problemas de espacio cogimos un buen sitio para ver a los supuestos cabezas de cartel The Gaslight Anthem. Personalmente siempre me ha gustado el grupo, quizás pueda cansar tanto tono épico que desprenden la mayoría de sus canciones pero en directo siempre funcionan los himnos y esta vez no fue una excepción. Quizás interpretaron los temas más conocidos al principio y se centraron mucho en su último disco, pero a mi me encantaron, ese “Here Comes My Man” con esos sha-la-la, humm…. Brian Fallon demostró que le sobra carisma y desparpajo y a la cuarta canción nos dijo que nos podíamos ir a casa pues ellos no iban a tocar ninguna canción ni la mitad de buena que los Black Crowes e incluso improvisó algunos licks de guitarra de estos, para luego brindarnos el tema de los RamonesBonzo Goes to Bitsburg” y cerrar el concierto de forma magistral con el “Baba O´Riley” de los Who, desatando la histeria entre las primeras filas. Tras estos nos dirigimos a la carpa a ver a los Walking Papers, que se presentaban en formato trío sin Duff McKagan, baja, que a juzgar por lo visto, no influyó en la calidad del concierto con un hiperactivo cantante/guitarrista que bailó, cantó e incluso bajó al público. Buen concierto de un veterano grupo bastante prometedor.

La banda que cerraba el sábado y por lo tanto el festival Rocket From The Crypt había sido de la mejor recibidas en la primera tanda de confirmaciones y más tras los conciertos que ofrecieron recientemente en los cuales habían alucinado al público. Pero un verborreico Speedo que se dedicó a hablar sin sentido durante gran parte del concierto arruinó el show, que solo parecieron disfrutar las primeras filas que poguearon de lo lindo en las (escasas) ocasiones que la banda tocó.

Una verdadera pena pues podía haber sido la guinda y se convirtió en algo totalmente diferente que nos dejó una agridulce sensación, sensación a la que nos referíamos al principio, sensación de fin de ciclo.

_

Anuncios

Un comentario el “Azkena Rock Festival 2013: la crónica

  1. […] Mr. Charles Bradley comenzaba su show. Nos encantó las dos veces que pudimos verles en el anterior Azkena Rock Festival, por eso no nos lo queríamos perder. Con una banda compuesta por tres vientos, dos guitarras, […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s